La escena transcurre en la entrada de los baños, Luisa esgrime su característica mopa, un servidor lleva las llaves del baño y un plato para lavar.
- Querés que te cuente una cosa?
- Dale Luisa, contame.
- Vistes que yo los sábados trabajo en la pizzería, porque acá trabajo hasta los viernes y tengo que trabajar de lunes a sábados.
- Si...
- Bueno, yo limpio la pizzería los sábados y ahí en la pizzería hay una persona.
Cualquier otro hubiera inferido otra cosa, pero tratándose de Luisa le pregunté:
- ¿Un fantasma?
- Si. Porque, ¿Querés que te cuente algo? El dueño de la pizzería compró la pizzería y compró la casa de al lado, que es una casa antigua, y cuando hicieron la pizzería tiraron la medianera abajo.
- Si. Porque, ¿Querés que te cuente algo? El dueño de la pizzería compró la pizzería y compró la casa de al lado, que es una casa antigua, y cuando hicieron la pizzería tiraron la medianera abajo.
- Y ahí se les pasó el fantasma de la otra casa.
- No, porque usaron el piso de la casa para hacer la pizzería, y vos no sabés, pero allá por 1973, 74 y 75, 76, ahí vivía un chico que era marica y el padre lo mató a palos... Y vos lo ves pasar como una sombra blanca, yo estaba el otro día pensando donde había dejado el trapo de piso y lo ví. Le conté a la cocinera y me dijo que el otro día se le había aparecido al encargado. Mica, estaba miando en el baño y se dio vuelta y atrás estaba el fantasma mirando.
- ¿Mica quién es?
- El encargado.
- Ah, el fantasma va a hacer tetera al baño!
- Pará, pero cuando se dio vuelta el fantasma desapareció. ¿Y sabés una cosa? Está atrayendo a todas las maricas. El encargado es marica, el cocinero es marica, todos son maricas... Incluida yo.
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